martes, 27 de junio de 2017

GP de Azerbaiyán - Circuito de Baku

La suerte fue decisiva para Ricciardo, que hizo una gran carrera, no lo negaría. Tampoco Bottas, que de tener una vuelta perdida a ser el segundo lugar, o los ibéricos, que puntuaron los dos.

La virtud de Daniel Ricciardo, fue de lograr salir de los problemas del entorno, se le puede atribuir al australiano. Su forma de celebrar cada éxito bebiendo de la bota es un poco dudosa, pero muy poco dudosa su calidad. Salió como 10º (por un error propio en la clasificación) y aprovechó todas y cada una de las circunstancias que se le aparecieron en el camino para llevarse la victoria.

Había caído a las últimas posiciones tras hacer una parada muy temprana y ganó. Con este tercer coche de la parrilla, ya lleva cuatro podios seguidos y, ante la mala suerte de Verstappen, él tiene la mayor parte de la puntuación de Red Bull, inclusive por delante de Raikkonen.

Lo que hizo Lewis Hamilton fue una jugada sucia, y sus comentarios post carrera ("que me demuestre fuera del coche que es un hombre" y no querer por nada hablar con Sebastian Vettel) son totalmente criticables. Pero el que se pasó ampliamente de la raya fue el tetracampeón de Ferrari.

El alemán se defiende atribuyendo que su rival también tuvo que ser sancionado, pero, aunque quizás tenga la razón, ver lo que otro hace y estarse fijando en los errores de los demás, es la actitud de un niño.


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